Mañana presentan la revista del II Festival de Poesía en la Escuela.
El texto que sigue es el que escribí para la publicación:
Presencia de la música
Mis padres eligieron darme el nombre de Alejo, por Carpentier; Jacobo, por Regen; y Manuel, por Castilla. Así ando, con un cubano y dos salteños dando vueltas por la vida.
En la casa donde me crié había una biblioteca grande. En mis primeros contactos con los libros, la poesía me resultaba extraña. Pero algo me llamaba la atención: la música de las palabras. Podía no entender ni un solo verso, pero me fascinaba el encanto que permanecía en mis oídos.
Siempre busco la música cuando escribo o leo. Hay música en todos lados. En la calle, en el campo, en un taller, en los diálogos de las personas.
Y la poesía también es música porque sin el silencio sería imposible. El silencio es otro de los recuerdos de mi infancia. Y en ese mundo, la poesía me llenó de presencia.
Cuando era chico, un poeta, amigo de mis padres, cada tanto aparecía por casa. A cualquier hora, sin aviso. Se quedaba con nosotros una o dos semanas. El hecho de que no avisara su llegada ni su partida, me descolocaba por completo. Pura incertidumbre. Ese hombre era diferente. Me gustaba su libertad, aunque no la comprendía. Pero en él habitaba la música, la misma música que escucho en los poemas de Regen y de Castilla.
